No me queda más remedio que buscar en el desván de mi memoria, o simplemente apreciar el vino deslizado por las hojas que acompañan el crepúsculo.
jueves, 22 de octubre de 2009
miércoles, 14 de octubre de 2009
miércoles, 7 de octubre de 2009
SOMBRA RECONDITA
Pensaba que era un sueño, uno como tantos de esos que suelen ocupar toda la santa noche y no dejan en realidad descansar. Sin embargo, tanta sensibilidad no era posible - decía para tratar de reaccionar ante el cúmulo de experiencias que sentía en esos instantes-. Me he detenido en el deleite pasional de libido para muchos, y Don Juan no es la excepción. Era apenas un simulacro de lo que quería ser, a media vuelta de la noche decaía y sus poros transpiraban el ímpetu de la jornada.
Catalina hace pocos días, ha querido pasear la oficina de Don Juan, apenas miradas furtivas y guiños rondan el café del día, los besos se encargan del tiempo. No hay palabras, ni comentarios apenas una sonrisa de continuar los invade, a lo que imposible abstenerse y es cuando deciden llegar al Hotel Plaza, luego del jadeante itinerario que hace explorar ideas y derrotar naciones.
El alba es el pretexto perfecto, para entrelazar la sombra y el ensueño, que habitan en el vasto territorio del supremo infinito, corolario de persuasión e intriga, que se desvanece en el pasillo.
Días y meses caminando horizontes incesantes, noches clandestinas e intriga es lo que acompañan a Catalina y a Don Juan. Esta vez los pasos agitados se acercan a su habitación y los ritmos cardíacos aumentan, es momento de cumplir con los compromisos de la sociedad, y se han detenido en el beso 1285 cuando Catalina mirándolo lo deja en puntos suspensivos y le dice:
- Ah!!! No vayamos a ningún lado, -¿Qué perdemos al olvidarnos del resto y seguir creando mundos, risas, caricias, roces, miradas y universos?
-Nada, pero debo cumplir con las reglas de la sociedad.
-Lo triste es alimentar tu sombra, que ha partido hacia la tortura y el engaño de sí mismo.
-¿A dónde va todo esto?
-A ningún lado, tal vez, de donde nunca ha debido salir, aquella noche cuando me trajiste a la habitación a las dos de la madrugada.
-¿Qué dices? No puedes pretender ser un capricho.
-Los canallas son los únicos que no lo logran entender que todo cambia, mientras derrumban su ser.
jueves, 24 de septiembre de 2009
martes, 22 de septiembre de 2009
Blog y literatura: nuevas inte-relaciones

Por un lado, encontramos los “blogs” que dan nuevos sentidos y entrecruzan a los diferentes discursos que se manejan en la red, que trae consigo espacios personales, donde la interacción se hace constante con los diferentes autores, donde se pretende mantener activo al lector por medio de la difusión, interacción y creación literaria, sin desconocer que gran parte de la información que circula es basura, que en ocasiones aíslan al lector del texto base al ofrecer múltiples opciones que lo apartan del texto y lo hacen ir por las ramas. Es en ese momento, donde el docente interviene con el uso adecuado en la red.
Ahora bien, nos encontramos ante el texto impreso, que también combina diversos discursos, los cuales permiten hacer diálogos con otros textos, que requieren una lectura comprometida y constante. Es poder sentir el libro y despertar confines sonoros, que con la red no se hace, al ofrecer cientos de enlaces e intentar tomarlos la vez, aunque los jóvenes, hacen de ello su mejor forma de goce literario.
Las alternativas de llevar estos medios al aula no son ajenas y se hace urgente un uso adecuado de estos, donde los participantes hagan parte de la historia, porque tal vez aun estamos sumergidos en una época Medieval, al querer conservar los ácaros de los libros.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Espero curarme de ti
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
Jaime Sabines